sábado, 23 de agosto de 2008

Hechizo

La princesa orgullosa se siente en su trono, siempre con la espada en su mano, fríamente mirando al frente esperando lo que venga, protegida con su espada nada teme, espada de doble filo como una maldición ciega sus sentimientos, deja de sentir lo que es la bondad, la misericordia y solo ve desde su trono el sufrimiento de sus seguidores, su pueblo... su pueblo sufre y ella en su dilema, verlos sufrir o ir con ellos y sufrir con ellos...

El trono tiene su hechizo, su voluntad es cautiva de esa maldición, de ella se aleja la dulzura, y la comprensión... y solo queda el rigor.

Ella mira el mar, el azul la llama sera el destino, seré yo el que la empuja a conocerlo o sera que ella quien decide ir, quien es que dirige este drama, quien es que lo escribe, quien es que lo piensa, quien es el que lo siente, quien es el que lo vive, quien es el que decide, tu, yo, el destino, el azar, dios...entre tantas opciones solo dos validas, dos que solo es una, aveces hay felicidad, aveces hay amor, aveces hay nada...
Como historias, como un cuentos de hadas es esta realidad, como conocer el equilibrio del universo perfecto...
Reír de la duda, sonreír por creer no saber, por jugar a no saber, por jugar a no entender, por jugar a no poder ver, por jugar a no creer, es así como el fuego interno se expresa, incomprendido por la mente humana y agraciado por el ser, quizás nadie entienda, quizás nadie comprenda ni sepa de cuanto los amas y lo que haces, labor que a nadie le importa, así es el arte de amar, todos lo quieren, lo desean, pero nadie lo ve, nadie lo reconoce, nadie en la tierra entenderá jamas lo que eres, nadie en la tierra tendrá memoria para ti.

Gloria en el cielo tendrás...





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