porque de lágrimas y tempestuoso llanto es este mar,
la Magdala no me deja en paz, de ti no puedo escapar,
tu sombrío manto me cubre, y lastima día a día,
tu ley no perdona...
Mujer bella;
tu belleza ha de ser corrompida,
tu amor ha de ser destruido,
tu esperanza ha de ser perdida,
tu misericordia escondida,
tu voz opacada,
tu cabello cortado,
tu voluntad ahogada,
tu reputación prostituida,
tu esposo perdido
y tus hijos muertos...
Si brillas es tu maldición, si existes es tu perdición, el saber es tu intuición, la ignorancia tu codicia.
Incomprendida buscaras refugio en tu hogar,
en tus noches tu lamento se escuchara,
en el tormento tu alma gritara,
eterna la vida en la oscuridad,
las tinieblas no se conmoverán con tu sufrir,
no esperes con tus lágrimas cautivar...
Anhelaras el néctar de la libertad perdida, como si de pérdida no supieras,
entre sombras caminaras y a tu paso muerte y desesperación dejaras,
el manto negro que te cubre, el llanto de tus víctimas y el tuyo ahogara...
Quien te mire por verte morirá,
quien te escuche por oírte suplicará,
tu voz en un gélido eco retumbará entre las sombras del vació,
y así con angustia elevaras tu mirada al cielo...
Leeme como si fuera un libro,
entiendeme como entiendes el amanecer,
como si fuera tu razón comprendeme
como si fuera tu vida;
ámame.


















